Gran noche aquella, todo “El Mirador” para mi solo, un estudio de fotografía enorme con buenas herramientas para poder jugar un rato. María me propuso hacer unas fotos de su colección de ropa interior para la presentación de su proyecto. Yo estaba un poco nervioso, porque aunque era un equipo que conocía bien, me venía grande. Pero le eché valor y muchos vatios de luz. Utilicé un esquema que habíamos estado aplicando para retroiluminar unas maquinas, aumentando el relleno para dar volumen a la modelo. La verdad es que las primeras pruebas de luz no fueron lo que yo buscaba, pero de repente, cuando ya estaba Maria vestida, pasó algo inexplicable, todo aquello que no funcionaba durante las pruebas de luz, empezó a dar buenos resultados.

Fue una noche larga, entramos al estudio aún de día, y salimos con el primer sol de la mañana. María y yo “jugábamos” mientras Eric nos daba un poco de apoyo moral para aguantar el sueño.

La verdad es que valió la pena, a María le dieron la mejor beca de su escuela de moda, y yo me lo cobré en especies. Gracias chicos , a ti también Remi, por dejarme ese gran espacio.